Adiós a Macondo: Latinobarómetro 2021

Santiago López Acosta

Parafraseando al inolvidable ‘Gabo’, Gabriel García Márquez, en su más célebre obra, Cien años de soledad, la Corporación Latinobarómetro, que es una ONG (Organización No Gubernamental) sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, titula su Informe 2021, el cual se prepara tomando en cuenta más de 20 mil entrevistas realizadas en 18 países de América Latina (AL) a finales de 2020, y representa a más de 600 millones de habitantes.

Latinobarómetro investiga el desarrollo de la democracia, la economía y la sociedad en su conjunto, usando indicadores de opinión pública que miden actitudes, valores y comportamientos, cuyos resultados son utilizados por actores políticos de la región e internacionales, agentes gubernamentales y medios de comunicación.

Los datos de 2020, dice el Informe, se presentan cuando la pobreza ha aumentado en AL en aproximadamente 50 millones de habitantes. La región tiene el 8% de la población mundial, pero el 20% de los contagiados y cerca del 30% de los fallecidos por la pandemia, según datos de principios de 2021.

Una triple crisis enfrenta AL: la política de larga data, la sanitaria y la económica con una fuerte recesión, ambas por la pandemia. El informe ya no define a la pobreza como una crisis, como tampoco a la desigualdad, sino situaciones permanentes, prácticamente desde la llegada de Cristóbal Colón.

La década del 2010-2020, señala el informe, fue el decenio de las protestas, las alternancias y aquella en que deja de haber democracia en todos los países de la región, con el retroceso a dictaduras de Venezuela y Nicaragua, que muchos llaman la ‘década perdida’. En AL se han robustecido las razones por las cuales sus pueblos han estado en las calles de sus ciudades, donde no hay ilusión, no se ha disipado el malestar anterior, sino que parece reafirmarse la decisión de no ceder en la demanda de una vida mejor.

La pandemia puso en el celular de cada persona, las redes sociales y en las pantallas de la televisión, la imagen del mundo, cómo viven y son tratados los ciudadanos en otras partes, para tener conciencia que lo tratan mal, que es discriminado, que tiene derechos y que puede reclamarlos. La pandemia termina siendo una lección de humanidad y de democracia.

Señala que, al parecer, los gobiernos no tendrán una segunda oportunidad de seguir haciendo lo mismo, y que vendrán tiempos tumultuosos si no hacen algo diferente. Cuestiona el desafío futuro de la región de que los gobernantes terminen el periodo presidencial como si fuera un gran éxito. Parafrasea al gran ‘Gabo’ diciendo, la pandemia acaba con el siglo de soledad de Macondo y supera al ‘Quijote americano enclaustrado’, ese hidalgo que debe ‘inventar el mundo a partir de las cuatro paredes derrumbadas’ y abre las puertas de AL al planeta, desde la pobreza, la desigualdad y la discriminación.

Destaca el desencanto con la política, originado por la crisis de representación y la incapacidad de desmantelar la desigualdad y la discriminación que comenzó lentamente a forjarse al inicio de las transiciones a la democracia, pero en la medida que no se solucionaban los problemas, continuo su profundización. Precisa el Informe que hubo una enorme ingenuidad política al pensar que el surgimiento de las clases medias terminaría con las desigualdades, por el contrario, produjo un mayor contraste con quienes se quedaron atrás, que son la mayoría, se intensificaron las presiones para avanzar, de tal manera que la mayor parte de la región se ubica hoy en la clase baja.

Por otra parte, el informe menciona que se detuvo la caída en el apoyo a la democracia, el cual en el periodo de 2010 a 2018 disminuyó dramáticamente del 64% al 48%, al situarse en el 49% en 2020. Así como también la disminución de la preferencia por el autoritarismo (13%), el cual es visto como una de las graves amenazas a la democracia, y optan por escoger a sus gobernantes en las urnas, a través de elecciones periódicas. Dentro de tanta información poco halagüeña, estos datos son por lo menos alentadores, después de que hace algunos años este mismo Informe nos ofreció porcentajes alarmantes de muchos latinoamericanos que preferían gobiernos autoritarios con tal de que resolvieran los problemas.

Destaca que los latinoamericanos ya no toleran los gobiernos que defienden los intereses de unos pocos, la concentración de la riqueza, la escasez de justicia, la debilidad de las garantías civiles y políticas, así como la tardanza en la construcción de garantías sociales. El abuso de poder, los privilegios, la restricción de la pluralidad están en el corazón de la demanda de igualdad, de respeto, de dignidad.

En materia económica y social el informe nos presenta resultados devastadores para la región, considerando la pobreza y la desigualdad como elementos que forman parte de la realidad latinoamericana desde siempre, y que no se ha podido detener su aumento, ya ni se diga que se pueda revertir; sin embargo, marca los derroteros a seguir por los gobiernos y la sociedad civil organizada, esas son las prioridades y se deben atacar sus causas y consecuencias, no hay otras. Si algunos deciden voltear la vista hacia otro lado, simplemente están fuera de la realidad.

En materia política es bueno que los ciudadanos critiquen la democracia, pues es una demanda de más democracia, y se debe fomentar con una educación cívica orientada a la promoción de valores y principios democráticos. En ese sentido son excelentes los esfuerzos que realiza el Instituto Nacional Electoral y los organismos públicos electorales locales del país, pero falta todavía mucho por hacer. En fin, el informe es un documento muy valioso que debe ser aprovechado.

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