Cuidemos la salud, pero también la economía: Ricardo Salinas Pliego

José Luis Camacho Acevedo

Después de la crisis de la influenza H1N1 de 2009, en tiempos del expresidente Felipe Calderón, más de siete millones de mexicanos cayeron en pobreza y alrededor de tres millones pasaron a la pobreza extrema debido al encarecimiento interno.

México sufrirá un doble impacto económico porque a la depreciación monetaria se está sumando una crisis financiera -el PIB se contrajo un 0.1% en 2019-, por lo que los ingresos probablemente caigan y habrá mayor desempleo en un país poco dado al ahorro.

Ayer Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas, pidió apoyar al presidente Andrés Manuel López Obrador ante las críticas de la oposición en el marco de la pandemia del Covid-19.

Salinas Pliego aseveró que “paralizar toda la economía de tajo significa hambre, y, por lo tanto, dentro de poco se desatará la delincuencia, la rapiña y el caos”.

Durante esta semana, varias tiendas departamentales y de autoservicio han sido saqueadas por grupos delincuenciales que ocupan como pretexto la emergencia sanitaria del Covid-19. Estos saqueos tuvieron lugar en la Ciudad de México, Puebla y el Estado de México, donde con lujo de violencia entraron a robar desde aparatos eléctricos hasta dispositivos móviles.

Los primeros casos registrados fueron en el Estado de México, donde el Chedraui Tecamac, la Plaza Aragón y el Coppel de la colonia Impulsora, sufrieron las consecuencias de la rapiña convocada por medio de WhatsApp y grupos de Facebook bajo el nombre de “Saqueos Covid-19”.

“Como van las cosas parece que no moriremos por coronavirus, sino de hambre. En México, la inmensa mayoría no vive de un sueldo, no vive de sus ahorros, ni del gobierno, la inmensa mayoría vive al día, de manera que, si la mayoría de la población deja de generar ingresos hoy, simplemente mañana no tiene qué comer”, indicó Ricardo Salinas.

El empresario tiene razón en señalar el peligro que implica el aislamiento y la paralización de la economía, ya que se presentarían graves consecuencias y se podría condenar a los mexicanos a vivir en condiciones de supervivencia, perdiendo la actual calidad de vida, incluso para dos generaciones.  

No se han comprendido en realidad, las consecuencias sociales de afectar la economía popular, paralizando prácticamente todas las actividades y esta debe ser una preocupación vigente.

La salud, desde luego debe ser preservada, por ello deben de continuar las medidas de contención y atención a las cadenas de contagio del coronavirus.  Como dijo el propio presidente López Obrador, el valor principal es la vida, y por ello, el mantenimiento de la salud es fundamental.

Para la mayoría de mexicanos que viven al día, la prioridad es otra. Y eso no lo han comprendido quienes exigen la paralización total desde hace dos semanas. Hoy todavía la reclaman tal y como ocurre en Italia, personajes de la farándula como Thalía o Residente piden desde sus mansiones, una cuarentena total, sin mediar las colosales consecuencias.

Lo que se viene de inmediato en México, podría ser un panorama mucho peor sí no se palia la falta de ingresos de la gente más necesitada, es decir, muchos de los asalariados de patrones privados e informales, sobre todo estos últimos.  

Ya comienzan los saqueos, que podrían ser de delincuentes comunes, pero después podrían ser de padres de familia con hambre y sin nada que ofrecer a sus hijos. Ojalá esto no evolucione.

Puede que entonces la clase social alta comience a comprender que en este país hay mucha gente con carencias, que son la inmensa mayoría y que no piensan, ni aspiran, ni tienen sus razones de vida, igual que ellos. Ni votan por sus insignias políticas.

Más allá de los desplantes innecesarios, muy criticados, creo que el mandatario López Obrador lo ha entendido así desde el principio de este difícil episodio.

Los empresarios, los patrones de este país, tiene una obligación social histórica. Y todos, para entender que la crisis, de salud y de economía, exige gran solidaridad y dejar la mezquindad de un lado.

EN TIEMPO REAL

1.- El Gobierno de San Luis Potosí confirmó este miércoles el primer fallecimiento por coronavirus con lo que México ya suma seis decesos en total por covid-19.

El Comité Estatal para la Seguridad en Salud de San Luis Potosí informó en conferencia de prensa que la persona fallecida era un hombre de 70 años, que se encontraba hospitalizado en una institución privada por un diagnóstico de neumonía por influenza, coronavirus y una complicación pulmonar por una infección bacteriana.

2.- Siguiendo la recomendación del presidente López Obrador, el sector empresarial se solidarizó y decidió apoyar al gobierno en sus esfuerzos para contener el brote de coronavirus.

El empresario Carlos Slim informó que a través de su Fundación entregará equipo médico por mil millones de pesos. Además, el empresario Germán Larrea entregó un hospital que construyó su fundación en Juchitán, para que sea equipado, operado por el ejército, y se use sí es necesario en la contingencia y posteriormente se destine a ser un hospital de especialidades para beneficio de la población de los pueblos y municipios del Istmo.

López Obrador invitó al resto de los empresarios a que se sumarán al plan de su gobierno para atender la pandemia del coronavirus, y que continúen haciendo aportaciones voluntarias.

3.- Miguel Barbosa, gobernador de Puebla, dijo que los pobres de México no tenían que preocuparse por el coronavirus, ya que ellos, a diferencia de los ricos, eran inmunes al COVID-19.

El funcionario dijo este comentario irónico mientras su equipo daba los avances de la epidemia en la entidad, que hasta el último corte registraba 38 casos confirmados, dos ya considerados dentro de la transmisión comunitaria.

Entonces revisando la declaración patrimonial del experredista y ahora morenista, que se considera a sí mismo con una persona pobre, Barbosa Huerta y su familia directa, poseen 10 propiedades en Puebla y la Ciudad de México valuadas en aproximadamente 25 millones de pesos.

¡Vaya que pobreza tan abundante!

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