Cuatro pistas

Los hispanohablantes tenemos problemas para escribir nuestro idioma por la coincidencia de sonidos en algunas consonantes. Dudamos cuándo escribir con ‘c’ o ‘s’ (esto último entre latinoamericanos y españoles del sur); con ‘h´ o sin ella; ‘j’ o ‘g’; ‘y’ o con ‘ll’. La mayoría de los hablantes nos hemos aprendido de memoria la grafía de las palabras. Pero esa memorización resulta inútil cuando nos topamos con vocablos menos regulares en nuestro vocabulario, aunque la visualización de la mala escritura también golpea de lleno en nuestra insegura ortografía. Ahora que tanto discutimos en las redes sociales (aspectos políticos, de salud, de la pandemia, de muchos etcéteras) quizá valdría la pena ser mucho más cuidadosos con nuestra ortografía.

La Ortografía de 2010 de las Academias de la Lengua ofrece un muy amplio conjunto de reglas para la correcta escritura. Aquí solo mencionaré cuatro que me parecen muy prácticas.

¿Por qué nubecita, tacita y frentecita se escriben con la consonante c, mientras que casita, mocosita y cosita con la consonante s? He ejemplificado con diminutivos porque en nuestra cultura es muy común recurrir a este estilo de hablar. La razón es simple: si la palabra de la que proceden se escribe con s, en su derivado en diminutivo la conserva; de carecer de s, el diminutivo se enunciará con c. Compare, amigo lector, el vocablo casita, que procede de la palabra casa y la palabra nubecita, que es el diminutivo de nube. ¿Lo observó? En efecto, el primero en forma original lleva una s, mientras que el segundo, no.  

Pero esta norma no solo aplica en los diminutivos: es el caso de carnicería, escrita con c porque procede de carne, de la que no tiene s; pasillo se enuncia con ‘s’ porque procede de paso; en tanto que ratoncillo con c, porque el vocablo ratón no tiene entre sus letras una s. Fácil, ¿no?

Caso de excepción es la palabra membresía. De acuerdo al Diccionario panhispánico de dudas sería preferible membrecía (con c), pues deriva del vocablo miembro, que no lleva s. Sin embargo, como esa voz se incorporó del inglés membership, donde sí aparece la s, entonces al trasladarla al español, su derivado la ha conservado. Es decir, que ambas formas de escribir este vocablo, tanto con c como con s, son válidos, pero es preferente membresía por su generalización.

Huérfano se escribe con h por el diptongo ue. Por eso, orfanato no lo lleva, porque no tiene el diptongo. Lo mismo sucede con huevo, que procede de oval. Todas las palabras con los diptongos ua, ue, ia, ie se escribirán con h. Por eso Chihuahua y ahuehuete (variedad de árbol) llevan tantas h intermedias, una delante de cada diptongo; y también por eso, hiato (adiptongo), así como hielo se escriben con h.

¿Por qué dije y traje se escribe con j, mientras que recoge y protege, lo deben hacer con g, si el sonido es idéntico? Porque los verbos que en infinitivo no tienen g se escriben con j y los verbos que la tengan, la conservan al conjugarse. Me refiero a que decir y traer no tienen g, por eso su conjugación va con j; pero recoger y proteger sí la presentan en su infinitivo y, por tanto, sus conjugaciones la conservan.

La misma lógica aplica para la ll (doble ele) y la y. Observe, estimado lector, los verbos caer y construir. Entre sus consonantes no tienen ll. Por eso cuando se conjugan se recurre a la y: cayó y construyo. En contraparte, los verbos que presentan ll, la conservan. Así tenemos que calló procede el verbo callar y hallo (encuentro, localizó, ubico) de hallar.

Recuerde estas cuatro pistas y no tendrá tanto reclamo en sus discusiones en las redes sociales, ahora tan recurrente mientras permanecemos el mayor tiempo en casa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *