Hoy es Jueves 06 de Agosto de 2020.

Cordura

El vocablo cordura tiene como origen la raíz indoeuropea kord que produjo, a su vez, la palabra griega kardia, que es el antecedente de corazón en español. Pero también ha generado términos como cordura y cuerda. Todas estas son voces que se pueden vincular a un proceso de confinamiento (afortunadamente se anunció su fin) producto de la pandemia.

El sufijo –ura implica continuidad, como en las palabras escritura, pero también aventura y cultura. Entonces, cordura implica la continuidad de lo que el corazón mantiene como ritmo. De ahí que en nuestro idioma pasó a significar sensatez, antónimo (lo opuesto) de locura.

Perder el hilo (cordón) de la normalidad, es una de las razones por las que es fundamental escribir. El proceso de ordenamiento de ideas, su vinculación y, finalmente, su expresión; obligan al cerebro a mantener un ritmo y una línea de trabajo; lo que permite combatir la confusión que provoca el aislamiento.

La humanidad ha padecido a lo largo de su historia varias pandemias. El confinamiento fue una de las estrategias para la supervivencia de mucha gente. Del confinamiento, como seguramente sucederá ahora, salió una humanidad distinta. En buena medida el Renacimiento tiene su antecedente en el confinamiento a que obligó la peste negra. Ello llevó a la reflexión, el análisis y la producción escrita.

Lo más destacable a mi juicio, es la producción escrita. Grandes obras aparecieron una vez pasada la emergencia; pero no solo literaria, también científica. Y es que todo confinamiento obliga a la reflexión y la mejor forma de que ello no se pierda, incluso para profundizar en las mismas reflexiones, es la escritura. No solo porque permite el ordenamiento de las ideas; sino porque, precisamente, combate su antagonismo: perder la cordura, la cognición, la conciencia. Esta es la razón por la cual, los confinamientos productivos suelen ser de mucha utilidad.

Ese trabajo de razonamiento durante la peste negra en la Edad Media provocó un replanteamiento de la forma de pensar. Es decir, recopilar experiencia, sistematizarla y reflexionar sobre ello, dio con las fórmulas de higiene para iniciar el combate a futuras pandemias. Entonces, reflexionar no solo se queda en el pensamiento, sino que también propicia la toma de decisiones, el actuar personal y social.

No hay razón para que no se presente en esta ocasión una evolución similar. Incluso, con los resultados en el ambiente ecológico, en el ámbito económico, en el aspecto social o hasta en el higiénico-alimenticio la pandemia está obligando a replantear nuestro desarrollo como humanidad.

De ahí, retomo las ideas iniciales, para mantener la cordura, es muy importante imprimir el corazón al escribir. Desarrollar textos con pasión y profunda reflexión aporta no solo a la estabilidad emocional de cada persona, sino que también ofrece resultados positivos a la humanidad en general. Ya no volveremos a ser los mismos; seremos mejores si todo esto se acompañó de un proceso consciente de análisis.

La variable en esta ocasión han sido las redes sociales: aprovecharlas para el intercambio de puntos de vista y reflexiones nos fortalecerá. Ahora, solo nos falta aprender a discutir.

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